Febrero 29, 2024

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La romántica historia de amor entre un cura y una monja Argentina

imagen: fondo cielo. sol y una cruz. por encima dos manos a punto de tocarse
La historia de Daniel Genoves (26 años) y Mercedes Tarragona (de 22 años) comenzó en la provincia de Santa Fe, Argentina, donde una monja fue trasladada a una parroquia… nadie podría imaginar lo que al poco tiempo pasaría…

Un cura y una monja en Argentina estaban al servicio de la Iglesia Católica. Ambos, tenían claro el llamado religioso al que habían acudido años atrás.

Ella, formaba parte de las Hermanas Mercedarias del Niño Jesús cuando fue trasladada a Santa Fe. Ahí conoció al joven religioso que trabajaba como de s8ecretario del obispo.

El amor surge en una celebración de la iglesia. Mercedes se encontraba animando el evento, cuando vio por primera vez a Daniel. Desde ese día sus vidas cambiaron…

“Yo estaba en el convento desde los 17 y la formación general en mi momento se basaba en la cabeza. No se hablaba de lo que se sentía, no había educación emocional”, relató Mercedes en una entrevista a un medio argentino

En torno a un café, fue cuando se empezaron a conocer y a conversar. Luego y con el tiempo, la hora del café y se volvió habitual. Ambos, sentían cada vez más la necesidad de estar juntos. La excusa perfecta era su trabajo y los alejaban algunos minutos, viviendo y sirviendo en distintos pueblos.

“Comenzamos trabajando juntos y en el andar fue creciendo un afecto. Hasta ese momento yo estaba muy feliz y completo con lo que estaba haciendo, con mi trabajo, con la comunidad, con las actividades que tenía… solo que no estaba preparado para encontrarme con ella. Y cuando me encontré con ella me pasaron un montón de cosas. Yo había ingresado al seminario en cuarto año del secundario y nunca había estado de novio”, comenta el ex sacerdote.

Los sentimientos del uno al otro comenzaron a crecer y Mercedes sabía que algo fuerte le pasaba al estar cerca de Daniel. Ella nunca se había enamorado, pero tenía claro que todo lo que estaba sintiendo por el sacerdote, era algo mucho más grande incluso, que su llamado al servicio religioso.

“Yo ni siquiera sabía qué me estaba pasando. Era lindo, pero no sabía qué era. Sentía que éramos amigos espirituales, como Santa Escolástica y San Benito. Si yo me hubiera dado cuenta de que sentía amor no me hubiera dado permiso. Era una necesidad que estuviera el otro, que el tiempo no se fuera… pero no sabía cómo justificarlo”, señala la ex religiosa

Daniel, por su parte, también se empezó a dar cuenta que lo que sentía por Mercedes, era también un sentimiento que nunca experimentó. Comenzó entonces a llamar a Mercedes con cualquier excusa y ella por su parte también buscaba excusas para mantener contacto permanente de un amor que le era imposible.

“Era muy loco, porque nos seguíamos viendo, aún en situaciones en las que normalmente no tendríamos que vernos. Y el deseo de estar con el otro iba creciendo cada vez más”.

Sólo había pasado medio año desde que Mercedes conoció a Daniel, y ella decidió dar un primer paso, un paso definitivo en su vida. Renunció al convento tras cinco años de hábitos. Daniel por su parte, seguía siendo cura en Santa Fe.

“Supuestamente no lo iba a ver más. Siempre que nos encontrábamos creíamos que iba a ser la última vez. Y Daniel me dice ‘venite a Venado Tuerto que trabajamos en la diócesis, el obispo está de acuerdo’. Y yo voy. Daniel seguía siendo sacerdote cuando nos encontramos; yo ya había renunciado”, aseguró Tarragona.

Sin los hábitos de monja se presentó ante Daniel. Iba con unos pantalones cortos y una polera. Su nueva imagen dejaba atrás a la religiosa que cautivó a un sacerdote con su personalidad.